Es muy posible que te hayas
imaginado un edificio muy grande con muchas oficinas y lleno de trabajadores
desplazándose de un lado al otro ¿a que sí?
Y seguramente te has
imaginado grandes inversiones de dinero, tiempo, y sobre todo, recursos
propios.
Por: Pedro Rojas
Pues para llegar a eso hay
que comenzar desde el principio, lo que a veces significa empezar prácticamente
“sin nada”. Y créeme que sí es posible iniciarse como emprendedor con muy poco
recursos. Aquí te explico cómo:
La mayoría de los aspirantes
a empresarios, mejor conocidos como emprendedores,
todavía intentan iniciar una empresa con un orden de ruta de negocio “obsoleto”
en tiempos de crisis, muy similar al siguiente:
Idea
> Modelo de Negocio > Análisis de Necesidades del Entorno >
Financiamiento o Inversionistas > Recursos (o Capital Propio).
Este orden estaba bien hace
unos años, cuando había cierta sostenibilidad económica. Pero lo cierto es que
en estos momentos de coyuntura económica y sobre todo de caos bancario y
mercados de incertidumbre, tiene pocas posibilidades de funcionar.
El modelo óptimo para emprender con escasez de recursos (capital
propio) y con restricciones o pocas posibilidades de conseguir financiación,
¿te suena ese escenario? …tiene que enfocarse desde los mismos aspectos que lo
condicionan, es decir, de la forma siguiente:
Recursos
(Capital Propio) > Análisis de Necesidades del Entorno > Idea > Modelo
de Negocio.
Como se puede apreciar, no
sólo ha cambiado el orden, sino que falta en la ruta el financiamiento y/o los
inversionistas… ¡Bueno!, no es que “falten”, ¡es que ya no están! Yo llamo a
este modelo: “Negocio de Ruta Inversa”.
Cambiar el orden de la ruta
es simplemente “adaptarse”, “innovar”
y salirse de los “paradigmas” y es tan fácil que cualquiera puede hacerlo.
Te dejo una serie de
consejos que aprendí gestionando e impulsando empresas en esos países, y que
estoy seguro de que se pueden aplicar ahora mismo en casi cualquier lugar en
donde las condiciones no sean, en apariencia, favorables para emprender:
1.- Los “recursos”: Son la pieza principal de este tipo de modelo emprendedor, y están
constituidos por tus bienes. Lo que incluye cualquier cantidad de dinero que
tengas en el banco (sí es que tienes), sumado a lo que tus familiares o amigos
te pueden “prestar” (sí es que tienen); es decir, todo lo que ya posees y que
puede ponerse en función del proyecto, sí, incluyendo tus “ganas”.
Así que realiza un
inventario de todo lo que tienes y suma lo que podrías conseguir en tu círculo
cercano (y no hablo sólo de dinero). Pues esa sumatoria es tu capital inicial,
a partir de aquí, y sabiendo cuál es tu posición financiera inicial, ya puedes
pasar a generar ideas.
2.- La idea: Seguro que tienes ideasde negocio fantásticas, pero asúmelo, será muy difícil que alguien te
preste el dinero para ponerlas en práctica, y no estoy siendo pesimista, sino
realista, precisamente porque vengo del mundo financiero, y sé todo lo que los
bancos consideran para prestar dinero a un emprendedor.
Así que lo más acertado es
que en lugar de empezar desde una idea
que en estos momentos quede lejos de la realidad, empieces a pensar cuáles
ideas podrían adaptarse a tus recursos actuales. Incluso si tienes muy poco, tú
mismo puedes fungir como recurso orientando tu negocio hacia el área de servicios, poniendo a la disposición de
tus futuros clientes lo que mejor sabes hacer; es decir, tus habilidades.
3.- Recicla, remodela e innova: No te quedes sólo con tu idea. Mira a tu alrededor y observa
otras ideas en funcionamiento, y piensa cómo puedes reconvertirlas o cómo tu
idea puede convertirse en un complemento de esas ideas ya en marcha.
4.- Busca nuevas necesidades, pero también viejas necesidades insatisfechas:
Las redes sociales son un excelente repositorio de necesidades por satisfacer,
y muchas de ellas son tan simples que te sorprenderías. Sólo debes dedicar unas
horas a analizar conversaciones, por ejemplo en Twitter, para descubrir todo lo
que las personas necesitan.
La clave es realizar un
listado de las posibles ideas que
tengan sentido dentro de tu entorno, considerando siempre los recursos de los
que dispones para poder materializarlas.
5. Analiza a toda tu competencia: Un error frecuente en los emprendedores de negocios de ruta
inversa, es considerar como “la competencia” únicamente a las empresas de
tamaño superior, o constituidas desde hace tiempo; cuando el verdadero competidor
de este tipo de emprendimiento, puede ser precisamente alguien como tú, con
pocos recursos, pero dispuesto a ofrecer un servicio más económico, más
atractivo y/o rápido que el tuyo.
6.- Sé breve: La dinámica actual, extermina (literalmente) a los emprendedores “lentos”. Hoy en día
“lento” significa más de tres meses, y “ojo” que estoy considerando en el
“timing” a la burocracia legal mercantil que nos rodea. Ya que si no fuese por
los gestores, los registros y otros trámites similares, una empresa debería
funcionar en tres semanas luego de haberse definido el modelo de negocio.
7.- Encuentra socios comprometidos, sin tener que crear una sociedad:
Tener un socio, no significa necesariamente firmar un papel que lo certifique.
En la actualidad, se puede trabajar con personas que compartan tu idea y que
complementen tus habilidades, sin que implique crear una sociedad formal.
8.- ¡Qué no te limite el hecho de estar trabajando!: Si tienes una idea que pueda encajar en un negocio de ruta inversa y cumples con
todo lo anterior, pero te encuentras trabajando para otra empresa por cuenta
ajena; pues no hay razón para empezar a probar si tu idea funciona.
Reflexión: Emprender nunca es fácil, pero si te
fijas, todo lo anterior también funciona incluso si no tienes una idea, ya que
es suficiente con tener una habilidad, así que elimina los paradigmas asociados
a lo que significa “montar” una empresa y empieza a pensar en cómo puedes
utilizar tus habilidades para empezar a hacer lo que realmente te gusta hacer.
Eso también se llama “emprender”.
Fuente: Empleoyemprendedores.






