Lo
primero que se tiene que saber, a la hora de crear una empresa, es qué se quiere hacer, es decir, qué proyecto de negocio tenemos.
A
ello se suele llegar por dos caminos distintos:
Se
nos ocurre una idea de negocio
nueva, original, que no existe en el mercado, que nos va a llevar a abrir
nuevos mercados, nuevas necesidades, etc; desarrollando un producto o servicio
que ya existe y lo que hacemos es darle otro aire nuevo, otra forma de poder
captar las necesidades que se habían creado pero que no han quedado satisfechas
por alguna razón que nosotros hemos detectado y valorado como importante.
Paso 2: ¿Quién va a
formar parte del proyecto?
En
este punto es donde tenemos que definir cuáles son los integrantes del
proyecto. El proyecto lo podemos desarrollar con diferentes agentes:
Los
promotores del proyecto únicamente. Este sería el caso más lógico. La idea
surge de una o varias personas que, en un momento determinado y por unas circunstancias
determinadas, deciden emprender una aventura empresarial. Sería el caso de socios trabajadores.
Otra
manera de crear empresa es ser socio
capitalista, es decir, que el promotor tenga una idea y los recursos
suficientes para crear una empresa
pero carece completamente del compromiso del trabajo diario por lo que contrata
tanto a directivos como a empleados para que lleven a cabo el negocio mientras que el promotor sólo
participa económicamente de la misma.
Los
promotores del proyecto más ayuda externa. Este sería el caso en el que el
promotor/es tiene una idea pero carecen de recursos para poder llevarla a cabo.
Esta carencia de recursos no tienen el porqué ser únicamente monetarios también
pueden ser de capacitación empresarial
o de dominio de las características básicas de la idea. Es decir, podemos tener
necesidades de socios capitalistas, de socios trabajadores que aporten además
capital o, simplemente, de los recursos humanos capacitados para poder
desempeñar eficientemente la actividad empresarial.
Paso 3: ¿Cómo se va a
implementar la idea?
Aparece
en este punto una de las características básicas de cualquier proyecto que se
quiera emprender, tanto profesionalmente como personalmente.
Es
el momento de la planificación.
En
este momento el emprendedor ha de concienciarse del sacrificio que va a suponer
poner en marcha un proyecto y por eso ha de reflexionar de manera importante
cómo va a desarrollarlo.
El
plan de empresa es la herramienta
fundamental para ello. En el plan de empresa,
entre otras cosas que más tarde trataremos y que tienen que estar incluidas en
él, tendrá que describir qué estrategias vamos a seguir para llevar a nuestra empresa hacia los objetivos que nos
hayamos fijado. A este respecto son fundamentales las herramientas de marketing.
Ellas serán las que guíen los pasos a tener en cuenta para que la empresa pueda tener el éxito esperado.
Paso 4: ¿Dónde se va a
establecer la empresa?
Cuando
ya sabemos qué queremos hacer, con quién lo vamos a hacer y cómo lo vamos a
hacer hay que decidir dónde vamos a desarrollar la idea empresarial.
Este
es un punto importante porque puede afectar en gran manera el éxito de la empresa.
Hay
que tener en cuenta que la localización geográfica de la empresa nos puede traer una serie de ventajas que se pueden volver
inconvenientes si erramos en la elección. Entre estas ventajas podemos tener en
cuenta los siguientes aspectos:
Hay
que situarse cerca del potencial cliente.
Hay
que tener una localización cercana a los recursos necesarios para el desarrollo
de la actividad empresarial.
Si
no acertáramos en cualquiera de los dos epígrafes anteriores tendríamos el
peligro de correr con una serie de gastos (si pagamos los desplazamientos o
transportes), o con una serie de menores ingresos (si cobramos por producto o
servicio una menor cuantía de la debida), que podrían hacer peligrar el
desarrollo futuro del proyecto.
Paso 5: ¿Cuándo vamos a
comenzar a trabajar?
El
momento en el que la empresa debe
empezar la andadura es una decisión puramente estratégica.
Hay
factores que pueden hacer que tomemos una decisión u otra. Así habrá que tener
en cuenta factores como podrían ser: el plazo en el pago de impuestos, esperar
al momento en el que la estacionalidad de la actividad sea la más adecuada,
etc.
En
cuanto a los plazos para empezar a trabajar van a depender de las posibilidades
con las que cuenten los promotores para comenzar la andadura del proyecto y,
aunque es interesante marcarse plazos como objetivos empresariales así como para saber el grado de interés que se
muestra al proyecto por parte de todos y cada uno de los promotores del mismo,
cada proyecto requiere de un tiempo de planificación distinto.
Paso 6: ¿Con qué
contamos para empezar?
Es
hora de ver con qué recursos cuentan los promotores para empezar a trabajar.
Los recursos que hay que tener en cuenta son de distintos tipos:
Fundamentales
resultan los recursos económicos con los que podemos hacer frente al inicio de
la actividad y con los que ya podamos contar.
También
interesante el conocer los recursos humanos necesarios para comenzar. En
función del resultado que nos den los recursos del inicio variaremos o no
nuestra planificación al respecto de los mismos.
Una
red de contactos resulta algo fundamental en la sociedad actual. Esta red de
contactos nos va a permitir conseguir diferentes contactos con proveedores de
mayor o menor calidad (en función de nuestras necesidades) y, lo más difícil
para una empresa que empieza, los
primeros clientes. Por eso hay que
contar con esa red o con los contactos suficientes para poder empezar a
crearla.
Paso 7: ¿Para qué
queremos realizar el proyecto empresarial?
La
fijación de unos objetivos empresariales
es necesaria. Sin ellos no se puede llevar a cabo dos de los procesos
fundamentales en la función estratégica de la empresa, a saber, la planificación y el control.
Gracias
a la fijación de unos objetivos a corto, medio y largo plazo podemos marcar las
diferentes estrategias a seguir. La planificación trata sobre eso, es decir,
ver el cómo actuará estratégica y económicamente la empresa en el futuro, ya sea más o menos lejano ese futuro.
Por
la otra parte el control hace saber si la empresa
funciona como se ha planificado o no. La planificación viene marcada por unos
objetivos que la fase de control tratará de vigilar para así poder actuar de
forma correctora sobre las políticas estratégicas tomadas en la fase de
planificación.
Paso 8: ¿De qué forma
vamos a crear el negocio para aprovechar la legalidad vigente?
Hay
que ver, una vez analizado el proyecto y nuestra capacitación para poder
llevarlo a cabo, qué entorno legislativo afecta o puede afectar a la empresa.
Así
puede ser fundamental el llevar a cabo un estudio acerca de qué forma jurídica
es la mejor para la actividad que realiza la empresa. Para ello hay que saber cuáles existen y cuales nos
podemos acoger para decidir entre una u otra.
Gracias
a ello podemos optar a mejoras económicas que saneen la empresa como pueden ser: el pago de menos impuestos, el acceso a
ayudas y subvenciones que se ofrecen a determinadas formas, acceso a
financiación, etc.
Paso 9: ¿A quién le
vamos a vender nuestro producto o servicio?
Nuestro
futuro como empresa está en nuestros
clientes. Por esa razón tenemos que
tener muy claro cuáles son las personas o entidades a las que va dirigida
nuestra actividad para poder saber qué es lo que realmente necesitan o qué es
lo que pueden necesitar.
A
este respecto es conveniente segmentar el mercado. La segmentación consiste en
agrupar a los clientes en conjuntos
con características diferenciadoras importantes entre unos y otros. Los
conjuntos se pueden hacer en función de variables objetivas (criterios
geográficos, sociológicos, demográficos, etc.) o de variables subjetivas
(calidad de vida, comportamiento, estilo de vida, etc.).
Paso 10: ¿Cuánto vamos a
invertir en negocio y qué resultados vamos a obtener de él?
Este
es uno de los puntos que más dudas ofrecen en la realización de cualquier plan
de empresa.
Se
trata de saber cuánto nos va a costar el llevar a cabo el proyecto para así
poder ver si necesitamos ayudas para la financiación del proyecto o si, por el
contrario podemos con nuestros propios recursos empezar con el mismo.
En
este punto hay que valorar necesidades como las siguientes:
De
activos materiales e inmateriales
De
recursos humanos
De
caja
De
formación, etc.
Fuente: Empresaspymesblog



Trabajar para alguien más es una de las peores cosas que hay porque no sólo estás vendiendo tu tiempo, sino que te expones a maltratos y otras cosas.
ResponderEliminarFelizmente ahora todos pueden crear una empresa y ser independientes y acabo de escribir un artículo muy completo sobre ello.
Muy buen artículo.
ResponderEliminarEl mundo del emprendedor es realmente muy complicado porque hay muchas fuerzas que van a estar en tu contra. La mayoría de personas les gusta el "status quo" y a pocos les gustan los cambios y mucho menos los grandes cambios que se dan a cada rato en Internet.
Lo único que puede hacerte prosperar como emprendedor, es trabajar duro y olvidarte de todas las personas que cada día te quieren poner obstáculos concentrándote en lo que te apasiona para darle más valor a la gente.
En el artículo que escribí hace poco, detalle la lucha que he tenido que llevar por años, aprendiendo a luchar contra estas fuerzas bastante oscuras para superar estos obstáculos y finalmente llegar a tener éxito.
No se debe desfallecer como emprendedor porque es el mejor aporte económico que puedes hacerse a tu comunidad y quién sabe: a todo el mundo, como lo han hecho los emprendedores más famosos del mundo.