La
constancia. No podemos hacer publicidad de nuestros hechos si no somos
constantes. Tanto a nivel de características como a nivel de marketing y
publicidad, la marca ha sido fiel a sus valores. Un intento de modificar el
sabor de la Coca Cola fue un fracaso total. El branding no se consigue de hoy a
mañana, es un trabajo que tarda años en aportar los primeros frutos y requiere
continuidad para mantener la reputación e imagen deseada. Esto lo podemos
conseguir en la pyme si respetamos nuestros servicios o productos siempre. Para
conseguir cierta facilidad a la hora de no cambiar un producto debemos ser
conscientes de su lanzamiento y no arriesgar. Sacar un producto estudiado es la
garantía de éxito.
Producto
y emoción, deben ser lo miso. Todo el mundo sabe que Coca Cola es felicidad. El
mensaje que nos transmite la marca es: “si quieres ser feliz, bebe una Coca
Cola”. La empresa nos envía el mensaje publicitario que está relacionado con lo
más deseado de la humanidad: la felicidad. Este gesto, en la pyme es muy
alcanzable. Podemos conseguirlo si al servir nuestro servicio lo hacemos de
manera alegra, así el cliente asociará la idea de comprar algo con recibir un
trato feliz. Este hecho es fantástico para competir ya que, aunque otros tengan
un servicio mejor, no estarán asociados a una sonrisa o a un gesto agradable.
El
apoyo de la historia: detrás de la bebida existe una historia sobre su
desarrollo en una farmacia como medicamento contra el dolor de cabeza. Es la
razón por la que el “prototipo” de la Coca Cola que conocemos hoy incluso
contenía hojas de coca. Hace 125 años era un ingrediente que se utilizaba como
medicina. Igual esto no es cierto pero inyectar una dosis de historia y decorar
el nacimiento del producto puede impulsar su venta. Recordar un producto al que
asociamos una historia es siempre más agradable.
Hay
que estar donde se debe estar: en la isla más pequeña y retirada del mundo no
te encontraras con muchas tiendas. Tampoco tendrás una gran variedad de
productos pero puedes estar seguro de localizar una Coca Cola. Seguramente que
el único cartel publicitario de la isla contiene un fondo rojo con la famosa
letra blanca. En el Himalaya, a 5.000 metros de altitud puedes comprar Coca
Cola. Evidentemente, una pyme no va a hacer eso, pero localizar el negocio a la
zona de actuación es muy recomendable. Para ello podemos centrarnos en ventas
de geolocalización usando herramientas gratuitas como Google Earth Community
Conclusión
Aprender
de los grandes es una apuesta segura, no sólo de sus éxitos, también de sus
fracasos. Estos pilares de Coca Cola son muy exportables a las empresas
pequeñas y su alcance puede ser realmente satisfactorio. La creatividad y saber
hasta donde podemos llegar son aliados para tener un negocio consensuado.



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