La mente de empleado funciona de manera tal que siempre cree que la
empresa está en deuda con él por la cantidad de años que hace que está, las
veces que fue a trabajar enfermo, las actividades que le generan placer a las
cuales tuvo que renunciar por el trabajo, etc.
La realidad es que las empresas rara vez tienen en cuenta estos hechos,
y las decisiones con respecto a quién despedir o a quién aumentarle el sueldo
suelen tener más que ver con temas de política interna que con méritos
genuinos.
Creer que la empresa te debe algo es la manera más segura de sufrir la
desilusión de tu vida cuando lleguen momentos de inflexión en el trabajo.
2. Se creativo.
Si vas a trabajar por tu cuenta, mientras más creativo seas más ingresos
obtendrás. No digo que tengas que ser Steve Jobs para hacerlo ni mucho menos,
pero si deberás buscar en vos mismo la creatividad que todos, en mayor o menor
medida, poseemos.
Creer que la empresa te debe algo es la manera más segura de sufrir la
desilusión de tu vida cuando lleguen momentos de inflexión en el trabajo
3. Abandona las
comodidades.
Siguiendo la línea del tip anterior, se podría afirmar que existe una
relación directa e inversa entre el nivel de comodidad de una persona y su
capacidad creativa. La creación se da en la incomodidad, en la imposibilidad,
en la carencia.
Apuntar a un ingreso variable en vez de a un sueldo mensual, aguinaldo y
vacaciones, no parece lo muy cómodo que digamos. Pero es "el" camino
a seguir para abandonar la mentalidad del empleado.
4. Aprovecha el
"know how" adquirido.
Muchas veces, las empresas tienen trabas burocráticas que hacen que
pierdan ventas y clientes, al no poder satisfacer la demanda en tiempo y forma.
Aquellos que trabajan desde hace años pueden aprovechar el know how
(conocimiento) adquirido para independizarse y suplir esas necesidades por su
cuenta, a través de la creación de su propia PYME.
5. Prioriza la red de
contactos.
Hoy en día, la red de contactos es uno de los capitales más valiosos que
tenemos a nivel laboral. Y muchas veces las personas no son concientes de la
posibilidad enorme que tienen de monetizar los mismos en su favor.
Priorizar la red de contactos para conveniencia personal es comenzar a
abandonar la mentalidad de empleado.
6. Más modelos de
negocios y menos currículum vitae (CV).
La mentalidad de empleado lleva a dedicarle una energía innecesaria al
armado del CV: cuál es mejor formato, con foto o sin ella, actualizarlo,
incorporar cursos y lecturas, etc.
Si ese mismo tiempo se dedicase al armado de un plan de negocios para lo
que sea que uno quiere producir y vender, los resultados potenciales cambiarían
considerablemente.
La red de contactos es uno de los capitales más valiosos que tenemos a
nivel laboral. Y muchas veces las personas no son concientes de la posibilidad
enorme que tienen de monetizar los mismos en su favor
7. Olvídate la
indemnización, jubilación y demás mentiras.
"Estoy hace 6 años. Si me despiden ahora me corresponde una
indemnización de $20.000" o "Si dejo el trabajo para emprender mi
proyecto en un principio no podré seguir haciendo aportes jubilatorios",
son pensamientos típicos de la mentalidad de empleado.
Seguir esclavizado a un trabajo que no nos gusta pensando en la
indemnización que nos tendrían que pagar si nos despiden o en los aportes jubilatorios
(todavía hay gente que piensa que podrá vivir de su jubilación estatal el día
de mañana?) hacen que la gente termine optando por un trabajo que no cumple ni
cerca sus expectativas.
8. Aventúrate.
Umberto Eco dijo una vez: "Hay dos formas de hacer un safari: podés
ir África y contratar una excursión por el Kruger Park y correr el riesgo de
que te piquen los mosquitos, soportar el calor, que los leones justo ese día no
aparezcan y que los elefantes hayan migrado. O podés ir al The South Africa Family
Vacation en Disney donde todos las tardes, a las 5 en punto, el elefante de
plástico aparece y tira un chorro de agua justo después de que pasaste con el
barquito".
La clave para abandonar la mentalidad de empleado es aventurarse, es
arriesgarse. Los ganadores terminan siendo siempre los que corren riesgos.



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