“Coaching
con PNL”
Un
objetivo es un sueño con piernas. En este contexto “sueño” debe
entenderse como sinónimo de una situación deseada, de una
aspiración. Los objetivos son lo que nos hacen avanzar y ponernos en
movimiento. Son aquello que queremos lograr. Constituyen el propósito
de nuestras acciones. ¿Cuál es la diferencia entre tener un sueño
y querer lograr un objetivo?
Por
Joseph O´ Connor y Andrea Lages
Para que
un sueño se convierta en un objetivo deben darse tres condiciones:
Primero:
Cuantificación
Segundo:
Plazo
Tercero:
Plan de Acción
Por
ejemplo: La expresión “me gustaría tener un negocio más grande y
más rentable” es una situación deseada. En términos del Coaching
lo llamamos un sueño.
En
cambio si transformamos esta expresión en: “quiero que, en cinco
años, mi negocio tenga el doble de clientes y aumente su facturación
un 150%, para lo cual pienso abrir dos bocas de expendio nuevas”,
ya estamos estableciendo claramente un objetivo.
Esto
implica dos tipos de objetivos diferentes:
El
objetivo del resultado: el destino final, el lugar al que nos
dirigimos
El
objetivo del proceso: el viaje, la travesía, como vamos a llegar al
resultado final, el Plan para alcanzar el resultado objetivo
Existen
siete reglas de oro que resultan sumamente útiles para establecer
objetivos tanto personales, como profesionales y empresariales o de
negocios.
Siete
Reglas Para Establecer Objetivos
1. El
objetivo debe ser expresado en positivo
¿Qué
es lo que quieres?
¿Qué
quieres en lugar de lo que tienes?
¿Qué
preferirías tener?
2. El
objetivo tiene que ser específico y medible
¿Qué
es exactamente lo que verás, oirás o sentirás cuando alcances tu
objetivo?
¿Cuánto
tiempo necesitarás para alcanzarlo?
¿Cuándo
quieres alcanzarlo?
3.
Decide cómo y cuándo medirás el avance en el cumplimiento
¿Cómo
medirás tu progreso hacia el objetivo?
¿Con
cuánta frecuencia medirás tu progreso?
¿Cómo
sabrás que has logrado el objetivo?
¿Cómo
verificarás que estás en el camino correcto hacia el objetivo?
4.
Organiza los recursos que necesitarás durante la travesía hacia el
logro del objetivo
¿Qué
recursos (objetos, personas, tiempo, modelos, cualidades) vas a
necesitar para alcanzar tu objetivo?
¿De
cuales dispones ya?
¿Dónde
encontrarás los otros?
5. Se
proactiva/o
¿Hasta
qué punto controlas el cumplimiento de ese objetivo?
¿Qué
harás para alcanzarlo?
¿Qué
puedes ofrecer a los demás de tal modo que se interesen por
ayudarte?
6.
Presta atención al impacto de las consecuencias más allá de ti
misma/o
¿Cuáles
son las consecuencias para otras personas importantes?
¿Puedes
mirar su impacto en ellas poniéndote en su lugar?
¿Cuál
es el costo en tiempo, dinero y oportunidad?
¿A qué
podrías tener que renunciar?
¿Cómo
quedará afectado el equilibrio entre los diferentes aspectos de tu
vida cuando alcances ese objetivo o durante su consecución?
Elabora
un Plan de Acción
Un
objetivo, sobre todo si es a largo plazo, puede parecer intimidador.
El Plan de Acción fracciona el objetivo en pasos pequeños, cada uno
de ellos claramente tangibles, alcanzables. Es el mapa de tu viaje.
Tu GPS que te indica claramente tu posición en el viaje.
Conclusión
Como
mencionábamos anteriormente, cuando defines los pasos hacia tu
objetivo le estás poniendo piernas a tu sueño. Pero para emprender
la acción es necesario que te sientas motivada/o. La motivación es
el combustible del éxito. Es por ello que los objetivos tienen que
ser difíciles pero también realistas. Necesitas esforzarte para
alcanzarlos pero también saber que son posibles. Debido a esta
condición es que la figura de un Coach, en estos casos, se hace
indispensable. Alguien que guía, acompaña y enseña, y que si bien
no siempre tiene todas las respuestas, al menos conoce todas las
preguntas.
Fuente: Solocrecer



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