Desde el inicio de la crisis, uno de los factores que se
han puesto sobre la mesa para resaltar los problemas del tejido empresarial
español ha sido el de la competitividad. Uno de los rasgos que determinan esa
falta de competitividad es la baja productividad, ya que el ratio de
eficicencia de la gran mayoría de los trabajadores españoles, en la relación
desempeño por horas de trabajo, es uno de los más bajos de los países
desarrollados.
Por tanto, una de las puntas de lanza que las empresas
debían plantearse para solucionar el problema de la competitividad era,
precisamente, buscar las fórmulas que permitieran aumentar esa productividad
laboral. Sin embargo parece que la tendencia negativa, lejos de invertirse, se
acrecienta y aparece una amenaza todavía mayor, el presentismo.
¿Qué
es el presentismo?
El presentismo es ese fenómeno por el que los
trabajadores alargan su jornada laboral más de lo necesario, con la única
intención de hacer notar su presencia en el puesto de trabajo.
Un reciente estudio publicado por Randstad pone el acento
sobre ese tema y afirma que más del 45% de los trabajadores que participaron en
el mismo, manifiestaron que notan como sus compañeros permanecen más horas en
su puesto de trabajo por miedo a perder su empleo.
Sin embargo ese presunto aumento de horas de trabajo no
se traduce en mayor productividad, ya que los trabajadores no buscan mejorar su
rendimiento sino que sólo quieren asegurar su puesto de trabajo. Por tanto la
empresa no se ve favorecida por el hecho de ese incremento en la presencia del
trabajador en su puesto y el trabajador, que puede estar renunciando a parte de
su tiempo libre, tampoco encuentra ninguna ventaja en su actitud, más que una
supuesta reafirmación psicológica.
Los
peligros de presentismo
El presentismo no es más que un acto defensivo por parte
del trabajador ante el temor a perder su trabajo, pero es un acto basado en la
apariencia, ya que esa actitud no reporta ninguna ventaja. Al final, la
empresa, si debe amortizar algún puesto de trabajo, no tendrá en cuenta esa
presencia cuantitativa sino la cualitativa.
Por otro lado, si la mayor parte de los trabajadores
muestra su deseo de una política de conciliación de la vida laboral y personal,
esta actitud apunta en sentido contrario. El trabajador que tiene actitudes
presentistas renuncia a ese tiempo libre para estar en la empresa por lo que su
frustración puede aumentar con el tiempo.
Políticas
que fomenten la productividad
Desde el punto de vista de la empresa, esta actitud debe
evitarse. Por un lado porque se contrapone con la eficiencia y la
competitividad y, por otro, porque puede ser el origen de conflictos entre los
propios trabajadores. Por eso la empresa debe desarrollar políticas que
fomenten la eficiencia frente a la permanencia.
La comunicación es esencial, buscar aquello que puede motivar
a los trabajadores y aumentar su rendimiento, adoptar políticas de conciliación
que fomentan la realización de las tareas y el disfrute del tiempo restante,
así como el reconocimiento de la labor del trabajador y el reforzamiento del
talento como valor.
Hay que hacer ver al trabajador que lo importante es
realizar bien el trabajo y que el tiempo puede ir a su favor, en tanto que
podrá disfrutar de mejor calidad de vida si aumenta su eficacia.
El
beneficio de todos
Se trata de buscar un sistema de trabajo que beneficie a
todos, a unos porque el aumento de productividad se traduzca en una mejora
sustancial de la competitividad. A otros porque la valoración de su trabajo se
mida por su calidad y eficiencia y eso repercuta en su reconocimiento ante el grupo.
Los estudios realizados, entre ellos este de Randstad,
muestran que, al contrario que en el resto de Europa, durante esta época de
crisis, la productividad de las empresas españolas ha mejorado. Eso sí, muy
ligeramente, por lo que eso no nos permite abandonar los últimos puestos del
ranking en ese aspecto.
Esos estudios inciden en que esa mejora no se ha debido a
la mejora en las condiciones de trabajo, sino en la eliminación de muchos
puestos de trabajo. Por eso las empresas deben poner el acento en esas
políticas que busquen un mejor desempeño por parte de los trabajadores. Uno de
los enemigos de ese mejor desempeño es el presentismo, así que no dejemos que
se extienda.
Fuente:Blog de Sage



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